Un
minuto para el silencio innato de nuestra alma que se encuentra aprisionada por
aquello que desea olvidar y dejar de lado mientras yo aquí esperando el día en
que vuelvas y estés a mi lado.
Vivir
caminar a orillas del rio, de la montaña lúgubre que nos indica el recorrido de
las mañanas del cansancio del silencio por escapar del sonido intranquilo de la
naturaleza.
De
vidas pasajeras de sueños inconclusos por el mal tiempo, de estrellas que nos
miran y de reojo desaparecen y se van para nunca más volver.
De
la llamada inesperada, del mensaje que callejero llega deseándote una buena
vida, de aquellos recuerdos que quedaron esparcidos en la nada tomando vuelo.
De
todo aquello que es nuestro único y siempre, de lo que alguna vez fue tuyo pero
que inesperadamente se fue, pero algo mejor tuvo que haber llegado.
Por
los días que quedan por escribir, de las historias anécdotas pasajeras, hoy al
contemplar el sol desde otro ángulo recordé aquello por que dar la vida y volví
a vivir.
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