Y la luna robo tus besos,
tus caricias casi perdidas,
el otoño que no regresa,
y vi en tus labios una sonrisa.
Casi intacta, de rostro pálido,
la luna, ante nuestros ojos
se presentaba, en la noche en
la que las estrellas la adornaban.
Acostados bajo el césped,
hablábamos de la vida,
mirábamos el cielo,
tan bello hoy y por siempre.
Y la luna robo tus besos,
mientras yo acariciaba
tu suave y delicado pelo,
en esta larga e interminable noche.
29 de marzo de 2010
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